Los Animalitos entre risas y cuentos

Más de 30 especies acompañan las reuniones, las conversaciones y las salidas de sus apostadores.
       Creditos: Oriana Antón Smith
5 de septiembre, 2017 / Vestida de rojo, negro y blanco, compite con los otros juegos que coquetean desde las ventanas.
Disfruta los recorridos por las distintas agencias de lotería del país.
Le gusta enumerarse y dividirse por sectores para hacer el rato más fácil a sus jugadores y, cómo no, a sus comerciantes.
Más de 30 animales acompañan los sueños, las reuniones, las conversaciones y las salidas de sus apostadores.
No se conoce quién la creó ni cómo llegó a Venezuela.
Algunos dicen que un párroco la vendió para construir una iglesia.
Se enteraba de los ganadores a través de un telegrama que enviaban en las tardes. Sea real o no su historia, es una de las favoritas de los venezolanos.
Un día me decidí. Me acerqué a los quioscos a preguntar dónde podía encontrarla.
Algunos me dijeron que perdía mi tiempo.
“Eso es un mito urbano”, afirmaban.
Me negué a creerlo y seguí mi búsqueda.
Después de visitar unos cuantos me dieron una dirección.
¡Entonces la conseguí!
La saludé, me respondió y me  invitó a ponerme cómoda.
Un placer
En un principio fue difícil iniciar la conversación. Estábamos rodeadas por sus escoltas.
Parecía que hablaba con alguien importante, como un jefe de Estado.
Sus asistentes nos interrumpían cada vez que empezábamos.
Si aún no saben de quién les hablo, les presento a la ruleta de los Animalitos.
Háblame de ti
-Unos dicen que te trajo un padre, otros lo ponen en duda. ¿Cómo llegaste?
-En los años de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, la Iglesia Católica no contaba con el respaldo gubernamental para construir templos y subsistir. Por ello, muchos sacerdotes se las ingeniaron. El padre Quinto Antonio Dellabianca fue el primero que me llamó. Me gustó la cuestión y me vine.
-¿Es verdad que te prohibieron?
-Epa, no fue solamente a mí. En abril de 1974 por el Decreto Presidencial número 66, de Carlos Andrés Pérez, prohibieron a todas las loterías. Tuve que exiliarme por un tiempo. Eso casi nadie lo sabe, pero lo importante es que estoy aquí.
-¿Por qué no te vemos en el sorteo?
-¡Ah pues! No me gusta que me vean mucho. Para eso está @LaRuletaActiva, los quioscos o las agencias de lotería.
De repente miró a los lados. Al parecer le daban una información.
-Discúlpame, me dicen que los resultados también se ven en Facebook.
-¿Cuántas veces al día sales?
-Como unas ocho. Ya ni me acuerdo.
La ruleta llamó a uno de los hombres que la cuidan. Le susurró algo en el oído tan bajo que no pude descifrarlo.
Apenas volteé vi una bandeja plateada, dos limonadas, unas galletas de chocolate y otras de vainilla que compartían el espacio en un plato blanco.
Me pidió que nos tomáramos una pausa para disfrutar de la merienda.
El juego
Una vez que descansamos. Proseguimos con la charla.
-¿No has pensado en ampliar el número de especies?
-Hasta ahora no. Unos patrocinantes me lo  plantearon pero así estamos bien.
-¿Los que te piropean tienen más posibilidades de ganar?
La ruleta soltó varias carcajadas.
-Realmente no. Casi siempre me hago la difícil. Una vez me contaron que cuando un hombre soñaba con  su esposa jugaba la culebra porque decía que era una cuaima.
-Si me hubiesen contado antes lo dejaba ganar.
-¿Cuál ha sido la cifra más alta que has dado?
-No sabría decirte. Pero recuerdo que el  primer ganador se fue del país. Supongo que no estuvo tan mal.
-¿Te emocionas antes de salir?
-Las primeras veces me ponía nerviosa. Era nueva en este mundo y me daba un poco de miedo, poco a poco me he acostumbrado. Que tantas personas confíen en ti genera presión. No te niego que siento mariposas en la barriga. De hecho, el día que las deje de sentir me retiraré.
Sus asistentes pidieron permiso  para pasar a la oficina.
-¡Entren!- les ordenó.
Le arreglaron los números y los animales de su atuendo.
La ruleta les dio las gracias y se retiraron.
Íntimo
-Ajá, sigamos- insistió.
-¿Cuál es tu animal favorito?
-Esto es un poco incómodo. No quiero herir a ninguno. Debo decir que el delfín. Me parece que es el más simpático de todos, siempre está nadando y brincando por ahí.
-¿El que menos te agrada?
-La tortuga. Se la pasa con una flojera y lentitud que me aburre. No sé ni para qué la incluyeron.
-¿Los niños pueden jugar?
-Yo no estoy de acuerdo con eso, pero si sus papás los dejan qué puedo hacer.
-¿Qué piensas de los que se vuelven adictos a los Animalitos?
-Lo único que puedo decirte es que esa no es mi intención, busco entretener a las personas y, si corren con suerte, solventar sus deudas. Aunque realmente no los culpo. Soy tan tentadora que controlarse debe ser complicado.
Adiós
Se escuchó un toc, toc. Una vez más tocaron la puerta.
-¡Ya vamos a salir!- le gritaron los productores.
-¡Voy!- les contestó la ruleta.
Estaba un poco cansada. Tantas salidas al día la agotaban.
Sin muchas ganas de ir se acomodó su vestuario, caminó hasta el espejo, dio la respectiva vuelta y me miró.
-Gracias por venir, espero hayas aprendido algo- me dijo.
Se volteó y se fue.
Nota de RKFM
RKFM le hace llegar una estadística la cual es originada en nuestro departamento de estadisticas y la cual está a su total disposición. (ACTUALIZADA EN FORMA AUTOMÁTICA DIARIAMENTE )



























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